Entradas

Un Breve Recuerdo

Entre laberintos, miedos y bullicios, a ti magia te busqué, entre gritos, huracanes, espirales y mareos navegué. Que a la bestia hay que domar, domada por la bestia que eran ellos, eso predique. El poder más grande a ellos entregue, el control sobre la mi luz, eso les otorgue. Cuanto silencio en mis palabras, cuanto vi y cuanto callé, mientras más buscaba libertad y la tan anhelada paz, solo guerra habría de hallar. Era el canto de sirenas que al vulgo hipnotiza, oh amado espíritu, siento que fallé, izada la bandera a usted la reina, cuanto agravio he de callar. Que entre capas mueren santos en su engaño visceral, aprendí que es la esperanza, su trampa divinal y el falso amor de los profetas, su arma angelical. Nunca tuvieron fe, ni sonrisa cierta, ni estandarte, ni moral. Dicen que al cristo, ellos sus discípulos, por un par de monedas lo vendieron, llenos de gracia con sus grados a su muerto asistieron, para gritar a los cuatro vientos que todo por amor, así lo hicieron.

El Viejo y El Mar

Caminaba en silencio, bajo la noche obscura, y trás de mí, un tímido lucero, Respiro profundo y se estremece el misterio que en mi corazón llevo Cada pisada salpica de historia del tiempo malevo, Escucho sus voces, recitando conjuros, de su agónico hechicero. He llegado donde sólo yo podría estar, e inerte, sobre esta roca, me siento desnudo. Contemplando y casi sollozando, el profundo mar. su olor es igual al de mi alma. En torbellinos danzantes de demonio a humano, y de mi conciencia se hace nudo Que desvanece el futuro, se agita el pasado, Acribillado el deseo de encontrar la calma. Llévame contigo hasta lo más profundo, quiero fundirme con la eternidad Que tu silencio sea mi despertar, quiero navegar entre las olas de la eternidad Mareas y efluvios forman girones de su santidad Que venga el misterio que antaño manche, Penetra en mi cuerpo cual eterna noche Ahoga mis penas sin ningún reproche.

Caminando

He caminado por valles sinuosos en contra de mis sueños y sentimientos, en la noche obscura que acompaña mis pasos he visto fieras salvajes devoradas por sus propios miedos, presas de emponzoñados razonamientos, hay caras bondadosas que en metamorfosis se transforman en tenebrosos personajes. Me he despertado entre los brazos del amor, que en posteriores horas me causo tanto dolor he besado y he soñado, en el mar de la pasión he navegado fundido en fuego fatuo, de tanto amor profeso solo quedan sombras consumidas por un instante casi perpetuo que en cada disyuntiva de la vida me viene a presentar su amorfa presencia y su valor. He sentido pena y compasión, por almas heridas y marchitas que se desvanecen sin amor pero como otras he visto, que aun sin gloria y fulgor, se aferran de la vida con honor corren pues la necesidad y el deber de dar la dulce savia de la vida con candor Por ellas es la vida y para ellas el amor que con gracia y compasión brindan emoc...

El Precio

Bajo la arena fui su amante sin saberlo cobijado estuve entre sus brazos y ya no recuerdo estuve gimiendo entre sus labios y aún sigo cuerdo, anduve la noche entera perdido en ella y sin creerlo Robó de mi corazón el fuego, hizo de él sólo hielo, mis pensamientos perdieron emoción, ya no tenían color de ella mis sensaciones son presa, como nubes sin cielo, como soñar y recordar cómo se puede amar, solo siento dolor. Fue ella mi musa y yo su poeta, poeta sin un peso con traje de mil versos, soñador y esclavo de sus besos, ella esperaba su trono y corona, el amor no valía eso perdí junto a ella la razón, herido y sin ilusión, Vague por la vida amando y buscando esa sensación, para borrar de mis labios su sabor a traición.

Una vez más.

Hay noches que me hacen recordar que aún sigo vivo Estrellas disfrazas de felicidad, vagabundas en la obscuridad Consumidas por el frio que alienta la eternidad, Sueños e ilusiones cabalgando en el olvido. Pidiéndome la luna con sonrisas de amargura, Recorren en mi un fuego que es esquivo, Palabras entrecortadas, jadeos y un suspiro Quédate en mi una vez más, volando a la locura Recuerdo que aún no tengo, pronto despertar, Desvaneciéndose su esencia en el mar, Recojo sus migajas no es hora de soñar. El sol hace lo suyo iluminando el lugar, No me queda mucho tiempo, de la noche es asesino, Deje entre tus labios el amor que se ha perdido.

Un Caballero

De ti aprendí a caminar con la mirada puesta al infinito entendí que enseña más el ejemplo y el sabio tiempo, que las institutrices rencorosas, desterradas del olimpo, donde todas las mañanas te veía desvanecer, era nuestro rito. Con tu actuar comprendí, que la palabra dicha he de cumplir, que es mejor hablar con el simbolismo, que desentraña el alma y no con palabras necias, que a la vida han de mentir, aprendí a las leyes no transgredir, y embriagarme de la calma. Desde pequeño todo lo quise saber, aún tengo misterios que resolver, pero me enseñaste que no siempre se obtiene una respuesta, carcomido por las dudas hay que avanzar, hasta ese nuevo amanecer. Que lo destruido se puede reparar, se necesita magia al obrar, me enseñaste que lo más querido no se deshecha en el olvido. y que unas manos viejas y agrietas son artífices del amar.

Navegante Del Olvido

Caminando en la playa de tus pensamientos, siento el agua tibia de tus caricias que inunda mi cuerpo de sentimientos, esos besos que con miedo inicias. La brisa de tu sonrisa esquiva, es el aroma de este atardecer sereno, que embriagan mis pupilas en desenfreno, y estremecen mi alma, que tu fuego aviva. Recorren mis sentidos esa etérea silueta, su dulzura se esparce entre mis labios, ese néctar suave de mujer perfecta. Ahogándose la luna en el inmenso mar, bailan las estrellas, sombras de la eternidad, quedan en la arena huellas de su palpitar.