El Viejo y El Mar
Caminaba en silencio, bajo la noche obscura, y trás de mí, un tímido lucero,
Respiro profundo y se estremece el misterio que en mi corazón llevo
Cada pisada salpica de historia del tiempo malevo,
Escucho sus voces, recitando conjuros, de su agónico hechicero.
He llegado donde sólo yo podría estar, e inerte, sobre esta roca, me siento desnudo.
Contemplando y casi sollozando, el profundo mar. su olor es igual al de mi alma.
En torbellinos danzantes de demonio a humano, y de mi conciencia se hace nudo
Que desvanece el futuro, se agita el pasado, Acribillado el deseo de encontrar la calma.
Llévame contigo hasta lo más profundo, quiero fundirme con la eternidad
Que tu silencio sea mi despertar, quiero navegar entre las olas de la eternidad
Mareas y efluvios forman girones de su santidad
Que venga el misterio que antaño manche,
Penetra en mi cuerpo cual eterna noche
Ahoga mis penas sin ningún reproche.
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